miércoles, 25 de noviembre de 2015

El acuerdo Bredotó



Nos encontramos en el año 44.092 UR (ver apartado “Religión” para saber cómo se cuentan los años desde la “Unificación Religiosa”).  La humanidad en el planeta Tierra ha conseguido sobrevivir durante tantísimos años sin exterminarse a sí misma gracias a un gran acuerdo global-planetario, llamado Acuerdo Bredotó (3.635 UR), que prohibía cualquier tipo de guerra en el planeta Tierra.

François Bredotó fue un monje benedictino francés de la Gascuña que vivió en el siglo XXII y que siempre soñó con un planeta unido y en paz. Desgraciadamente el hermano florecillas (que es como se le llamaba a Bredotó en el convento) sufrió una fiebre puerperal, a consecuencia de la cual se dio cuenta de que no era varón, sino hembra, dejando el monasterio y yéndose a París al Moulin Rouge, donde permaneció durante varios años siendo la primera vedette, teniendo el nombre artístico de Josephine.

Algunos siglos después, cuando los diferentes países del mundo buscaron un nombre para poder ponerle al acuerdo, encontraron por casualidad el nombre del monje, aunque solo la historia previa a la fiebre puerperal. Posteriormente a la firma del acuerdo, se encontró la historia completa con el posterior cachondeo general.

Volviendo al acuerdo Bredotó, este está lleno de paja burocrática hasta el párrafo más importante que pone textualmente: "...y ningún país atacará (de ninguna manera imaginable) a otro para conseguir territorios, materias primas u otros pretextos, so pena de que cualquier otro país pueda atacarlo con total impunidad y arrasar su territorio”.

Y el acuerdo no es todo papel mojado (como ocurre con muchos acuerdos globales) sino que en Europa occidenal el acuerdo se cumple a rajatabla… Como ocurrió con Andorra, que fue invadida en el año 6.412 UR, al atacar una masía del valle de Arán. España y Francia reaccionaron conjuntamente y se repartieron el territorio andorrano y los artículos de bazar.

Sin embargo, no es del todo perfecto y el acuerdo es sistemáticamente violado en África, aunque ningún país en su sano juicio está dispuesto a meterse en una guerra en un continente del que solo pueden sacar problemas. Menos mal que en Asia la cosa está más o menos apacible, aunque el acuerdo tampoco se cumplió.